
En la portada casi todas las plataformas de control de acceso dicen lo mismo. La diferencia aparece cuando el sistema lleva un año andando: con qué equipamiento te quedas si te vas, cuántas formas de validar tienes de verdad y quién contesta el día que algo falla.
Equipamiento abierto · sin amarre tecnológico de salida
Un especialista revisará el flujo real de tu proyecto: quién entra, cuántos son y cómo se registrarán.
Al enviar aceptas que Dapta te contacte para revisar tu operación. Tratamos tus datos conforme a la Ley N.º 21.719 de Protección de Datos Personales.
A esta comparación se llega por dos caminos. Uno es reemplazar algo que ya está instalado y dejó de rendir. El otro es comprar por primera vez y querer entender bien el terreno antes de decidir, para acertar a la primera. En los dos casos la pregunta es la misma: qué se va a notar cuando esto lleve un año operando.
El costo de elegir mal casi nunca se paga el día que se elige. Se paga cuando hay que crecer, cuando hay que cambiar de proveedor y los equipos no sirven, o cuando algo se cae un lunes por la mañana.
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usuarios activos
Ninguno de estos nueve criterios se arregla después contratando un módulo extra. Son decisiones de arquitectura y de modelo de negocio: o la plataforma nació así, o no.
Equipos propietarios. Funcionan solo con su software: si cambias de proveedor, lo que compraste deja de servir y hay que comprarlo todo de nuevo.
Con Dapta: Equipamiento abierto. Al terminar el servicio te lo quedas y sigue operando con otro software. Sin barrera técnica para irte.
App del celular y código QR. Si el visitante no trae el teléfono cargado o no alcanzó a descargar nada, queda afuera.
Con Dapta: Nueve, combinables por perfil, horario y zona: reconocimiento facial, huella dactilar, cédula de identidad, código QR, app móvil, tarjeta de proximidad, TAG vehicular, patente y clave numérica. El mix habitual es facial para quien entra todos los días y QR para los invitados.
Soporte colapsado: un requerimiento puede pasar semanas en la cola. Y quien termina contestándolo no conoce tu instalación ni estuvo en la puesta en marcha, así que empiezas explicando todo de nuevo.
Con Dapta: Soporte continuo, mejoras y respaldo dentro de la suscripción, con gente que conoce tu operación. Es donde Dapta decide competir.
A menudo una licencia de un tercero. Cada mejora depende de alguien a quien no le puedes llamar.
Con Dapta: Desarrollo íntegramente propio. La evolución del producto está financiada por la suscripción, no cotizada como proyecto aparte.
Una plantilla igual para todos: tu operación se acomoda a lo que el software permite hacer.
Con Dapta: Manejamos más de 30 industrias. Levantamos los detalles de tu operación y el software se adapta a ella, no al revés: reglas por perfil, horario y zona.
Varía. Algunos son plataformas en la nube; otros siguen siendo un servidor instalado en tu edificio, que alguien tiene que ir a levantar cuando se cae.
Con Dapta: Plataforma en la nube. Administras desde donde estés y no dependes de que un equipo físico siga en pie.
Si la arquitectura es local, cada sede es una instalación aparte con su propia base de usuarios.
Con Dapta: Todas tus sedes en una sola administración. Das de alta una vez y defines dónde puede entrar esa persona.
Manuales, una por una. El acceso de quien ya se fue sobrevive hasta que alguien se acuerda.
Con Dapta: Se conectan con tu sistema de RR. HH. para que ocurran solas. Esa integración la cotizamos aparte.
Depende del método: si todo pasa por la app, el visitante sin reserva previa termina en el mesón.
Con Dapta: La visita agendada valida sola en el lector. La que llega sin reserva se registra con su cédula de identidad leída como código, sin escribir datos a mano.
Lo que ya está instalado casi nunca se bota entero. La mayor parte de lo que se ahorra en una migración está en lo que se puede seguir usando.
Antes de cotizar revisamos qué equipamiento puedes seguir usando. Con ZKTeco y Dahua la compatibilidad está confirmada; con otras marcas revisamos modelo, protocolo y estado del cableado.
Recién ahí cotizamos lo que falte agregar, sobre un levantamiento en terreno y no sobre un supuesto. Esa es la diferencia entre una cotización y una estimación.
Comprados, el calendario es fijo: 60% al inicio y 40% al término de la implementación. También pueden ir en arriendo, con un cargo mensual, si prefieres no hacer el desembolso inicial.
Con plataformas SaaS de control de acceso y con integradores locales que instalan equipamiento y entregan un software licenciado de un tercero. Son dos comparaciones distintas: contra el SaaS la diferencia suele estar en el amarre de hardware y en la adaptabilidad; contra el integrador local, en qué pasa después de la instalación.
Con ZKTeco y Dahua la compatibilidad está confirmada. Con cualquier otra marca la evaluamos antes de comprometer nada: importa el modelo, el protocolo y el estado del cableado. Preferimos revisarlo a prometerlo.
Porque normalmente cotiza la instalación y no la operación. El costo real no es lo que pagas al instalar, sino lo que pagas en el tiempo: mantenciones, fallas, tiempo sin servicio, horas de gestión manual y el costo de no tener trazabilidad cuando la necesitas. La suscripción incluye soporte continuo, actualizaciones y respaldo sobre una plataforma que permite integrar y escalar.
El software es de desarrollo propio, así que la hoja de ruta la definimos nosotros y no un tercero que nos licencia el producto. Los requerimientos se evalúan caso a caso y buena parte de lo que hoy es estándar salió de pedidos de clientes. Lo que no hacemos es comprometer una función para cerrar un contrato y dejarla pendiente después.
Son dos partidas separadas. El equipamiento y su instalación son un gasto por una vez —60% al inicio para adquirir los equipos, 40% al término de la implementación—, y en algunos casos puede ir en arriendo con cargo mensual, sin desembolso inicial. La operación es una suscripción mensual que cubre software, soporte, mejoras continuas, actualizaciones de seguridad y respaldo en la nube, con contrato estándar de 12 meses. Las integraciones se cotizan según su alcance.
Contratarlo es opcional, pero lo recomendamos: los lectores acumulan polvo, las conexiones se sueltan y el firmware se actualiza. Contratado se paga mensual en todos los casos, y lo que varía según el equipamiento es la frecuencia de la visita —mensual, trimestral o semestral—, que es lo que determina el valor. Sin contratarlo, cada visita se cobra por separado.
Te quedas con tu hardware. Trabajamos con equipamiento abierto y no hay amarre tecnológico: los equipos no quedan inutilizados si te vas. La única barrera de salida en la que confiamos es la calidad del servicio post-venta.
Te decimos qué hace Dapta y qué no para tu operación específica.
Cuántos puntos de acceso, qué equipamiento hay instalado y quién circula por ahí todos los días. Con eso sobre la mesa la conversación es concreta.

No hay seguridad sin control. Plataforma de control y gestión de accesos, 100% en la nube, operando en Chile y Latinoamérica.
Chesterton #8547, Las Condes,
Región Metropolitana, Chile.
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