
Tu lobby a las 9 de la mañana no escala a punta de lapiz y credenciales prestadas. Con Dapta cada visita llega prerregistrada por quien la invitó. Recepción deja de improvisar y vuelve a atender.
Funciona sobre torniquetes o lectores que ya se tengan instalados
Un especialista revisará el flujo real de tu proyecto: quién entra, cuántos son y cómo se registrarán.
Al enviar aceptas que Dapta te contacte para revisar tu operación. Tratamos tus datos conforme a la Ley N.º 21.719 de Protección de Datos Personales.
No es desorden por descuido. Es que el proceso nunca se definió, y entonces depende de que la persona correcta esté disponible y se acuerde de lo que corresponde.
Es la capacidad más desarrollada de la plataforma y la que más se nota el primer día.

Una aclaración honesta: la visita prerregistrada llega ya autorizada, así que no hay que llamar a nadie para confirmarla. La que llega sin aviso sigue pasando por recepción, y eso no cambia. Lo que sí cambia es que deja de resolverse a mano: el módulo levanta el registro, valida y habilita el paso en el momento.
Un permiso de acceso no es una llave que se entrega y se olvida. La gente cambia de rol, los proyectos terminan y alguien necesita entrar a una zona por dos semanas. Todo eso lo defines y lo ajustas acá, no en una planilla.
La diferencia no se nota en el catálogo de funciones: se nota en cuántas decisiones tiene que tomar recepción cuando cada una de estas cuatro cosas pasa.
El colaborador la prerregistró desde su celular. El visitante muestra el QR que recibió por correo, el torniquete gira y su nombre queda en el registro con la hora exacta. Recepción no interviene.
Recepción abre el módulo, ingresa los datos del visitante y a quién viene a ver, y valida con su cédula — o con una tarjeta temporal, si prefieres entregarla. La credencial dura solo esa ventana.
El guardia usa «cancelar reserva» y la credencial queda inutilizable en el acto. Si se entregó una tarjeta, deja de servir aunque nadie la devuelva y sin que haya que perseguirla.
Con la integración en marcha, tu sistema de RR. HH. le avisa a la plataforma y el acceso se cae en todos los puntos a la vez. Nadie tiene que acordarse de hacerlo ni revisar una lista.
Los cuatro dejan el mismo rastro: fecha, hora, punto de acceso y método de validación, consultable sin revisar hoja por hoja ni descifrar la letra de nadie. Eso es lo que después sostiene una auditoría o permite reconstruir un incidente.
Ese rastro no lo vas a mirar todos los días. Lo vas a mirar el día que alguien pregunta — y ahí ya no hay forma de volver atrás a registrarlo mejor.
Filtras por fecha, por punto de acceso o por persona y tienes el movimiento en pantalla, con el método de validación que se usó.
Uso de cada punto a lo largo del tiempo, para decidir dónde falta un lector o qué torniquete quedó sobredimensionado.
Los intentos rechazados quedan con fecha, hora y punto. En un intento no autorizado puede no haber usuario identificable.
Los datos son de tu propiedad y el plazo de conservación lo defines tú, dentro del marco de la Ley N.º 21.719 de Protección de Datos Personales. La reportería es accesible 24/7 desde la plataforma web.
comunidades y empresas clientes
instalaciones operando
usuarios activos
Las dos cosas, aunque el foco es la plataforma. Cotizamos e instalamos el equipamiento que falte, y trabajamos sobre el que ya tengas —lectores, torniquetes y también las tarjetas que ya emitiste—: con ZKTeco y Dahua la compatibilidad está confirmada, y con cualquier otra marca evaluamos modelo, protocolo y estado del cableado antes de comprometer nada. Lo habitual es que se incorpore en lugar de reemplazarse.
Sí, por correo. Quien prerregistró la visita recibe un aviso en el momento en que esa persona llega. El ingreso no depende de que lo lea: la visita prerregistrada llega ya autorizada y entra igual. La que llega sin aviso previo se resuelve en recepción como siempre.
No. Recibe su código por correo al ser prerregistrado y lo valida en el lector al llegar. Y si viene sin reserva previa, la credencial más usada es su propia cédula de identidad, que se lee como código en el mismo lector: no hay nada que instalar ni nada que entregar.
La credencial queda habilitada para la ventana de esa visita. Si la persona se retira antes de lo previsto, recepción cancela la reserva y la credencial se inutiliza en el acto, sin esperar a que venza sola.
Sí. Cada empresa administra sus usuarios y sus visitas desde su propio panel. La administración del edificio ve los accesos a los espacios comunes que regula —lobby, torniquetes, áreas compartidas— venga la persona de la empresa que venga, y ahí define las reglas. Lo que cada arrendataria controle puertas adentro es suyo: esa configuración y esos accesos no los ve la administración del edificio. Es la separación que hace que el modelo funcione en un edificio con varias empresas.
Sí. El acceso se personaliza por destino: se autoriza el paso por todos los puntos intermedios que necesita para llegar y por ninguno más. Queda registro de en qué momento pasó por cada uno, y si se retira antes de lo previsto puedes anular sus autorizaciones de forma anticipada.
Sí, y es el uso más común. Hay una API que recibe información —tu sistema le avisa a Dapta para habilitar o deshabilitar usuarios— y webhooks para extraer reportes hacia afuera. Funciona con cualquier sistema que exponga webhooks o una API REST; no hay catálogo cerrado. Cada integración se evalúa y se cotiza según su alcance.
Son dos partidas separadas. El equipamiento y su instalación son un gasto por una vez —60% al inicio para adquirir los equipos, 40% al término de la implementación—, y en algunos casos puede ir en arriendo con cargo mensual, sin desembolso inicial. La operación es una suscripción mensual que cubre software, soporte, mejoras continuas, actualizaciones de seguridad y respaldo en la nube, con contrato estándar de 12 meses. Las integraciones se cotizan según su alcance.
Contratarlo es opcional, pero lo recomendamos: los lectores acumulan polvo, las conexiones se sueltan y el firmware se actualiza. Contratado se paga mensual en todos los casos, y lo que varía según el equipamiento es la frecuencia de la visita —mensual, trimestral o semestral—, que es lo que determina el valor. Sin contratarlo, cada visita se cobra por separado.
Te quedas con tu hardware. Trabajamos con equipamiento abierto y no hay amarre tecnológico: los equipos no quedan inutilizados si te vas. La única barrera de salida en la que confiamos es la calidad del servicio post-venta.
Levantamos el flujo real: cuántas visitas reciben, cómo se registran, qué pasa cuando alguien deja la empresa. De ahí sale una propuesta concreta.

No hay seguridad sin control. Plataforma de control y gestión de accesos, 100% en la nube, operando en Chile y Latinoamérica.
Chesterton #8547, Las Condes,
Región Metropolitana, Chile.
Tratamiento de datos personales conforme a la Ley N.º 21.719, que moderniza el régimen de la Ley N.º 19.628. Dapta declara alineamiento con la Nueva Ley de Seguridad Privada y desarrolla un programa formal de adecuación regulatoria con efectividad plena prevista para diciembre de 2026.
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