
Los residentes preinscriben sus propias visitas desde el celular y el visitante llega con su código QR: la autorización ya ocurrió antes de que la persona toque el timbre. Para la visita que llega sin aviso, conserjería la registra en el momento desde el módulo de recepción.
Funciona sobre las puertas o portones que tu condominio o comunidad ya tenga instalados
Levantamos el flujo real de tu comunidad y evaluamos el proyecto.
Al enviar aceptas que Dapta te contacte para revisar tu operación. Tratamos tus datos conforme a la Ley N.º 21.719 de Protección de Datos Personales.
No es un problema del conserje. Es un problema de proceso: el registro depende de una persona escribiendo a mano mientras suena el citófono y se acumula una fila en el lobby.
Nada de esto se siente urgente hasta el día que pasa algo. Ahí la pregunta deja de ser cómo agilizar la portería y pasa a ser una sola: ¿quién entró, a qué hora y quién lo autorizó?
El libro de papel no la responde, y para entonces ya no hay forma de volver atrás a registrarlo.
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El residente preinscribe la visita desde el portal web o la app móvil. El sistema emite un código QR y el visitante llega con su acceso listo.
Biometría facial o huella para quien entra todos los días, cédula de identidad, código QR, app móvil, TAG vehicular o tarjeta de proximidad. Combinables por perfil, horario y zona.
El residente abre desde su teléfono, sin bajar a la portería. Cada operación queda registrada para auditoría.
La visita queda registrada por adelantado, con su credencial digital ya emitida. En portería no hay trámite: llega con su código, lo valida en el lector y entra sin pasar por el conserje.
Acceso temporal o recurrente para familia, personal doméstico e invitados frecuentes, otorgado por el propio residente desde la app. Sin pasar por administración cada vez.
Quien invitó recibe un correo en el momento en que su visita llega al acceso. Se entera sin estar pendiente del citófono y sin tener que autorizar nada: la visita ya venía autorizada desde que la preinscribió.
Acceso temporal expedito para repartidores y prestadores de servicio, sin trabar la fila ni ocupar al conserje.
Permisos para las áreas comunes controladas por el sistema — puertas, lobbies, espacios compartidos — según el perfil de cada residente.
Todo evento de acceso queda registrado y se muestra a medida que ocurre: entradas, salidas e intentos rechazados, con fecha, hora, punto de acceso y usuario asociado. La reportería es centralizada y cifrada, accesible 24/7 desde tus dispositivos.
La administración también gestiona las credenciales de los residentes —biometría, cédula, QR, app, tags, tarjetas— y define los permisos de las áreas comunes controladas por el sistema. Si una credencial se pierde o un residente se va, se bloquea al instante desde la plataforma.
Si administras varias comunidades, no necesitas un acceso distinto para cada una: entras una vez y te mueves entre ellas desde la misma cuenta. Cada comunidad conserva su propia configuración, sus propios perfiles y su propia reportería.
Registro digital consultable 24/7 desde la plataforma web
La visita agendada llega ya autorizada por el residente. La visita sin aviso se sigue resolviendo en portería.
Bloqueo instantáneo desde la plataforma
Log de intentos de acceso no autorizado
Un solo acceso para moverte entre todos los que administras
Credencial temporal que se desactiva sola al vencer la visita
Más de 150 comunidades y empresas operan con Dapta, y la plataforma procesa más de 3.000.000 de movimientos de acceso al mes. El registro no es una promesa a futuro: es lo que ya está corriendo el día que alguien pregunta quién entró.
Un permiso de acceso no es una llave que se entrega y se olvida. La gente cambia de rol, los proyectos terminan y alguien necesita entrar a una zona por dos semanas. Todo eso lo defines y lo ajustas acá, no en una planilla.
Ves las visitas del día con su estado: aún no llega, o validada al arribo. Al validar se le asigna una credencial — lo más habitual es su propia cédula de identidad, que se lee como código en el mismo lector del QR.
Para el que llega sin estar citado, conserjería crea el registro en el momento: datos del visitante y a qué unidad va. Queda la hora de entrada, sin papel de por medio.
Si la persona se retira antes de lo previsto, conserjería cancela la reserva y la credencial queda inutilizable en el acto, sin esperar a que venza sola.
Bloquean en el registro, no solo en la validación: a alguien en la lista no se le puede cursar una invitación ni darlo de alta. La decisión se toma una vez, en la administración.
Manejo de visitas ineficiente e inseguro, con ingreso de invitados sin supervisión. Proceso engorroso para que los residentes dieran acceso a visitas y prestadores de servicio. Registros de acceso en papel y libro de visitas físico. Es el punto de partida que se repite en casi todos.
Reportería en línea, listas de personas denegadas y preinscripción de visitas con acceso por código QR. Donde la visita sin reserva era el cuello de botella se sumó una pistola lectora que escanea el código de la cédula de identidad: el conserje no tipea nada y la persona no entrega ninguna tarjeta.
Normalmente sí. El control de acceso se monta sobre lo que ya está: somos hardware-agnósticos, trabajamos con equipamiento abierto, no propietario. Con ZKTeco y Dahua la compatibilidad está confirmada, y con cualquier otra marca evaluamos lo que la comunidad ya tiene instalado, que en general se incorpora en lugar de reemplazarse. Eso baja de forma importante el costo de implementación. La compatibilidad concreta la confirmamos antes de comprometer nada.
No. El módulo de autoatención para preinscribir visitas está disponible por portal web además de la app móvil. Y la credencial no tiene por qué ser el teléfono: biometría facial o huella —lo más usado por quienes entran todos los días—, cédula de identidad, código QR, TAG vehicular o tarjeta de proximidad, combinables según el perfil de cada residente. Conviene ofrecer más de una alternativa: en una copropiedad conviven perfiles muy distintos.
Sí. Quien preinscribió la visita recibe un correo en el momento en que esa persona llega. Es un aviso, no un permiso: la visita ya venía autorizada desde que el residente la invitó, así que entra sin depender de que él conteste nada. Esa es justamente la gracia — el residente se entera sin tener que estar disponible. Para la visita que llega sin aviso previo, conserjería la registra en el momento desde el módulo de recepción.
Dejan de ser un problema. La tarjeta se asigna a una reserva ya validada y queda programada para funcionar solo durante la ventana de esa visita; al vencer se desactiva sola. Si la visita se retira antes, conserjería cancela la reserva y la inutiliza en el acto.
No necesitas contratar por separado ni manejar un acceso distinto por comunidad: entras una vez y te mueves entre las instalaciones que administres. Eso sí, cada comunidad es independiente —sus políticas, sus perfiles y su reportería son propios— porque las comunidades rara vez quieren las mismas reglas.
Electricidad e internet de velocidad adecuada en los puntos de acceso, o a una distancia que permita canalizar. Es lo único que el control de acceso necesita del edificio. Es el requisito indispensable para que la operación sea en tiempo real. En la visita se mide a cuántos metros está el punto de red o de corriente más cercano y se cotiza la canalización si hace falta.
Son dos partidas separadas. El equipamiento y su instalación son un gasto por una vez —60% al inicio para adquirir los equipos, 40% al término de la implementación—, y en algunos casos puede ir en arriendo con cargo mensual, sin desembolso inicial. La operación es una suscripción mensual que cubre software, soporte, mejoras continuas, actualizaciones de seguridad y respaldo en la nube, con contrato estándar de 12 meses. Las integraciones se cotizan según su alcance.
Contratarlo es opcional, pero lo recomendamos: los lectores acumulan polvo, las conexiones se sueltan y el firmware se actualiza. Contratado se paga mensual en todos los casos, y lo que varía según el equipamiento es la frecuencia de la visita —mensual, trimestral o semestral—, que es lo que determina el valor. Sin contratarlo, cada visita se cobra por separado.
Te quedas con tu hardware. Trabajamos con equipamiento abierto y no hay amarre tecnológico: los equipos no quedan inutilizados si te vas. La única barrera de salida en la que confiamos es la calidad del servicio post-venta.
Levantamos el flujo real de la comunidad, el equipamiento que ya está instalado y las condiciones del sitio. De ahí sale una propuesta concreta, sobre tu caso.

No hay seguridad sin control. Plataforma de control y gestión de accesos, 100% en la nube, operando en Chile y Latinoamérica.
Chesterton #8547, Las Condes,
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