
El que entra todos los días y el que viene una vez no necesitan lo mismo, y un método único deja a uno de los dos en la puerta.
Nueve métodos de validación, combinables por perfil, horario y zona
Un especialista revisará el flujo real de tu proyecto: quién entra, cuántos son y cómo se registrarán.
Al enviar aceptas que Dapta te contacte para revisar tu operación. Tratamos tus datos conforme a la Ley N.º 21.719 de Protección de Datos Personales.
Un lector de huella instalado en la puerta correcta ordena la operación. El mismo lector en la puerta equivocada genera una fila todas las mañanas. La diferencia no está en la marca ni en el precio del equipo: está en si alguien definió antes quién debía pasar por ahí.
Los cuatro aparecen igual: a las dos semanas de instalado, con la fila en la puerta y el presupuesto ya gastado.
empresas clientes
instalaciones operando
usuarios activos
Puedes usar una sola o todas las que necesites, por perfil, horario y zona. Lo que cambia entre una credencial y otra no es el precio del equipo: es qué tan bien queda registrado quién pasó realmente.
El mix más frecuente en implementaciones reales es biometría facial para quien circula todos los días complementada con lector QR para invitados y visitas. De ahí se ajusta según el caso.
Elegido el método, lo que queda es decir quién pasa, por dónde y cuándo. Esa parte no vive en el equipo: vive en la plataforma.
Tres formas de dar paso —peatonal, vehicular y puerta interior— y el lector que decide en cada una.
Ordenan el paso peatonal de a una persona. Trípode, mariposa o pasillo de acceso universal: nos adaptamos a lo que necesita cada entrada.
El paso vehicular. Se integran en la controladora, así que el portón que ya está instalado normalmente sigue sirviendo.
Para la puerta interior que debe quedar cerrada. El retenedor la sostiene hasta que alguien valida por fuera; para salir basta el pulsador, porque la validación va en un solo sentido.
El lector recibe la credencial y la controladora decide si abre. Cambiar de método más adelante no obliga a rehacer el punto de acceso: la controladora y el torniquete siguen donde están.
Con ZKTeco y Dahua la compatibilidad está confirmada. Con cualquier otra marca evaluamos modelo, protocolo y estado del cableado antes de comprometer nada.
Solo uno aparece en una cotización. Los otros dos salen del mismo bolsillo y nadie los suma.
El precio del equipo y su instalación. Es la cifra que se compara entre presupuestos, y es la que menos varía entre una propuesta y otra.
Las horas que se van registrando a mano y cruzando planillas, y lo que no se ve hasta que pasa: accesos que siguen activos, gente adentro sin registro, un incidente que nadie puede reconstruir.
Con equipamiento propietario, cambiar de proveedor significa comprarlo todo de nuevo. Con nuestro equipamiento abierto te lo quedas y sigues operando. Sin barrera técnica para irte.
Con plataformas SaaS de control de acceso y con integradores locales que instalan equipamiento y entregan un software licenciado de un tercero. Son dos comparaciones distintas: contra el SaaS la diferencia suele estar en el amarre de hardware y en la adaptabilidad; contra el integrador local, en qué pasa después de la instalación.
Con ZKTeco y Dahua la compatibilidad está confirmada. Con cualquier otra marca la evaluamos antes de comprometer nada: importa el modelo, el protocolo y el estado del cableado. Preferimos revisarlo a prometerlo.
Porque normalmente cotiza la instalación y no la operación. El costo real no es lo que pagas al instalar, sino lo que pagas en el tiempo: mantenciones, fallas, tiempo sin servicio, horas de gestión manual y el costo de no tener trazabilidad cuando la necesitas. La suscripción incluye soporte continuo, actualizaciones y respaldo sobre una plataforma que permite integrar y escalar.
El software es de desarrollo propio, así que la hoja de ruta la definimos nosotros y no un tercero que nos licencia el producto. Los requerimientos se evalúan caso a caso y buena parte de lo que hoy es estándar salió de pedidos de clientes. Lo que no hacemos es comprometer una función para cerrar un contrato y dejarla pendiente después.
Son dos partidas separadas. El equipamiento y su instalación son un gasto por una vez —60% al inicio para adquirir los equipos, 40% al término de la implementación—, y en algunos casos puede ir en arriendo con cargo mensual, sin desembolso inicial. La operación es una suscripción mensual que cubre software, soporte, mejoras continuas, actualizaciones de seguridad y respaldo en la nube, con contrato estándar de 12 meses. Las integraciones se cotizan según su alcance.
Contratarlo es opcional, pero lo recomendamos: los lectores acumulan polvo, las conexiones se sueltan y el firmware se actualiza. Contratado se paga mensual en todos los casos, y lo que varía según el equipamiento es la frecuencia de la visita —mensual, trimestral o semestral—, que es lo que determina el valor. Sin contratarlo, cada visita se cobra por separado.
Te quedas con tu hardware. Trabajamos con equipamiento abierto y no hay amarre tecnológico: los equipos no quedan inutilizados si te vas. La única barrera de salida en la que confiamos es la calidad del servicio post-venta.
Te decimos qué hace Dapta y qué no para tu operación específica.
Cuántos puntos de acceso, qué equipamiento hay instalado y quién circula por ahí todos los días. Con eso sobre la mesa la conversación es concreta.

No hay seguridad sin control. Plataforma de control y gestión de accesos, 100% en la nube, operando en Chile y Latinoamérica.
Chesterton #8547, Las Condes,
Región Metropolitana, Chile.
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